Un cani, un toro… y una de karma instantáneo

Nadie puede negar que el desgraciado (no va con segundas) protagonista de este vídeo se merece al menos una parte de lo que le pasa. El temerario joven se sitúa delante de un toro embolado que se niega a responder a las provocaciones del intrépido que pensaba que iba a poder apartarse a tiempo de un morlaco de unos cuantos centenares de kilos.

La situación se empieza a tornar tensa pasados unos minutos y se convierte en trágica cuando el irresponsable protagonista echa arena a los ojos del toro. Lo que pasa después es, para muchos de los que ven el vídeo, una ración de karma absolutamente instantáneo.

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