Déjame, anda, yo lo aparco que tú no sabes

Su amigo insistió en ayudarle a aparcar el coche. Lo que no sabemos es si siguen siendo amigos después de lo que pasó…

La escena en sí ocurrió en en Manila, en Filipinas. Y es todo un espectáculo dántesco. Todo apunta a que el coche era automático y el amigo se hizo un lío, pero vamos… que hasta el gato que sale asustado en pleno desfase acaba flipando:

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