Los héroes anónimos

Desde bien pequeños aprendemos que existen personas que son capaces de hacer cosas extraordinarias. Son ellos en los que nos miramos para crecer y luchar por ser mejores. Se les suele llamar héroes y si se convierten en cómic les añaden el prefijo súper y los hacen película. Pero un héroe no siempre lo es por lo que hace sino por lo que es.

Nuestro país está podrido desde hace ya demasiado tiempo. Hay poco que funcione como debería. La corrupción atiza las entrañas del Estado y el estómago de los ciudadanos. Mientras unos luchan por un mendrugo de pan, otros roban la harina y se bañan en ella pidiendo que se la costeen. Por si fuera poco, y no contentos con quedarse lo que no les corresponde, se permiten el lujo de dar lecciones de moral como si la moral también fuese un producto que se pudiera malversar.

Pero no les importa nada ni nadie. Los culpables de que España se hunda poco a poco siguen campando a sus anchas. Ni siquiera se les puede acusar de mirarse solo su ombligo puesto que no pueden ver otra cosa. Sus panzas se están llenando tanto a costa del hambre del resto que la camisa ya no les da más de sí. Y sin embargo siguen exprimiéndonos, siguen apretando nuestro cuello pidiéndonos más. Como si sobrevivir en estas circunstancias fuera un juego fácil.

Nuestros estudiantes brillantes o se malgastan detrás de la barra de algún bar en cualquiera de sus lados o han cambiado su casa por una ‘house’. Se están yendo. Los que se quedan es porque no pueden irse. Al tiempo que sus padres encienden el televisor para descubrir cada día qué político o empresario de turno se ha estado riendo de todos en la cara. Los abuelos ya no sueñan con disfrutar lo que se han ganado con los años, gastan sus pensiones en permitir el bar de unos y la electricidad para la nevera de otros. ¿Y qué les queda? ¿Qué nos queda en una sociedad moribunda que a pesar de todo le sonríe a la vida?

Ellos son los verdaderos héroes. Anónimos porque no aparecen en ninguna portada salvo cuando se hace una fotografía en la cola del paro. Héroes que se levantan cada día buscando una oportunidad. Que estudian porque se niegan a que algún rico despiadado haya elegido por ellos que no tendrán futuro. Héroes son los ancianos que han vivido toda su vida cuidando primero de sus padres, luego de sus hijos y después de sus nietos. Héroes que no llevan capa. Héroes que siguen en pie. Día a día. Por más que vengan mal dadas. Por más que haya quienes les culpen por haber querido vivir y les dicen que fue por encima de sus posibilidades. Por más que los quieran derrotar, ellos siguen. Vivos y vencedores. Encarnando el verdadero orgullo por el que sí apetece cantar “yo soy español”.

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