Grandes relatos contados en granaíno… hoy ‘Caperucita Chanera’

Una buena mañanica de las de Maritoñi y Puleva al solecito, una granaína de un buen barrio como la Chana, tuvo que salir a comprar pues el pan y esas cosillas. Se lo pidió su madre, la Angustias, que le dijo a la Tere, que así se llama se llama nuestra granaína, que fuera a un supermercado que hay mucho más lejos de los límites de la Chana.

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Total, que la Tere fue. Se puso sus mejores ropajes, un chándal aciclas así rojillo y muy cuco y fue a comprar. Pero de pronto sin esperárselo, después de mucho andar y andar, que tenía tos los pies moraicos, se encontró con el José David en la gasolinera de Villarejo.

-¿Ande vas Tere?
-Pues voy a comprar el pan que me lo ha pedido mi madre –contestó la Tere.
-Bueno, pues ten cuidado que por lo visto está hoy el barrio revolucionado porque han visto a un guiri muy raro.

Sin hacer caso a lo que le había dicho el José David, la Tere siguió andando hasta que llegó al super. Una vez allí fue a comprar el pan pero no había. Así que tuvo que comprarse una tartica de estas de cabello de ángel para que su madre la Angustias no se enfadara. Total, que pagó y se fue. Pero algo le decía a la Tere que las cosas no iban a salir bien porque cuando estaba volviendo por el Camino de Ronda no veía a nadie por la calle y eso es mu raro un lunes por la mañana.
Total que la tía con su chocho se plantó en su casa sin el pan pero con una tartica. Claro, la Angustias al verle le diría de todo, pero no estaba allí. La Tere empezó a buscar a su madre por toda la casa y no la veía. Que no había manera, que nadie sabía dónde estaba. Que hasta le tocó a la vecina para saber si es que había salido a la calle pero ella no sabía nada. Hasta que se abrió el ascensor, flipa, y apareció la Angustias to rara y to cambiá.

-Mama, te he traído una tarta porque no había pan.

Pero su madre no contestaba. Estaba callada y muy rara, con la piel de un extraño color rosa como si hubiese pasado muchas horas al sol y estuviese quemada. Total que la siguió que ya en la casa le volvió a intentar hablar con su madre y esta no le contestaba.

-Mama, te noto rara, tienes como la piel más rosa.
-Es para que tu padre me vea más guapa –contestó por fin.
-Pero mama, si hasta la voz la tienes distinta.
-Es que me he resfriado con estos fríos de por la mañana –explicó la Angustias.
-Me estás rallando, tú estás mu rara, mama.

De pronto se hizo el silencio y la Angustias miró muy fijamente a su hija para decirle.

-No soy tu mama, tu mama está encerrada en el armario. Yo soy el guiri feroz y he venido aquí para que obligarte a que me lleves por todos los buenos sitios de tapas de Granada porque nadie me hace caso. Hazlo o te comeré a ti.

Claro, pues te puedes imaginar, la Tere to rallá viendo a ese elemento pues coge y saca el móvil. Llama al José David y le dice que hay un friki en su casa, que qué hacen con él. Llega entonces el José David y entre los dos deciden hacerse un selfie con él y subirlo al Instagram, que eso da muchos likes. Le dan un eurico al guiri y le dicen que se vaya al chino de la esquina que también es guiri y que tampoco conoce Graná porque no sale de la tienda pero que se vayan los dos juntos y así se hacen compañía.

Total que al final to la mañana echá por alto y la Tere sin ver los viceversos. Un cabreo… no me veas. Mejor no haber estado en esa casa porque cuando encima sacaron a la Angustias del armario había que aguantarla diciendo que vaya asco de casa que está toda sucia y que no los armarios por dentro no había quien pudiera verlos.

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