Tal día como hoy en 1328… tuvo lugar una de las mayores traiciones árabes de Granada

Lo que hoy en día conocemos como la lucha de poder entre un partido político u otro por hacerse con el control del Gobierno hace algún tiempo no tenía nada que ver con su definición actual. Porque hace algunos siglos nadie se andaba con medias tintas para llevar a cabo lo que dictase su conciencia para escalar algunos niveles en su estatus social.
En Granada, tal día como hoy, en 1328, un 6 de noviembre, se pudo entender mejor esta cuestión. Porque un hombre fue perseguido por su propio entorno para acabar con él fruto de una traición. Ese hombre no era otro que el visir del entonces sultán nazarí Muhammad IV. Es decir, un granadino de la época. Respondía al nombre de Ibn Mahruq “El Quemado” y era la persona de mayor confianza del gobernante del reino nazarí.

Pero los tiempos anteriores a aquel 6 de noviembre la vida de Mahruq había jugado sobre el filo de la navaja. Pues Mahruq, bastante inteligente según cuentan las crónicas del momento, sospechaba que había quienes pretendían atentar de un modo u otro contra su sultán Muhammad IV. Aunque la propaganda de la época llegó a venderlo de un modo contrario haciendo ver que era el propio Mahruq el que quería acceder al trono.

GR22 GRANADA 05 08 2010 - Vista panoramica de la Alhambra de Granada que la primera dama de Estados Unidos Michelle Obama visitara esta tarde dentro de sus vacaciones en Espana La Alhambra es el monumento mas emblematico conocido y visitado de Espana tras ser ciudad fortaleza y palacio de los reyes de la dinastia nazari con un conjunto de salas y jardines que representan la maxima expresion del arte musulman en Europa EFE Jorge Zapata

Sin embargo Mahruq no se fiaba de Othman Abi-l-Ula, el jefe de caballerías (algaras) del momento. Creía que el tal Othman pretendía traicionar en algún momento a Muhammad IV y no dudó en hacérselo saber a todo el mundo. Instigando contra Othman y abriendo una lucha encarnizada y sobre todo dialéctica contra el caballero. Sin saber que estaba metiéndose en la boca del lobo.
Pues aunque Mahruq lo que pretendía era hacer ver que Muhammad IV corría grave peligro por las intrigas que Othman estaba llevando a sus espaldas. Que tarde o temprano acabaría con la vida del sultán aunque este no quisiera verlo. De hecho el gobernante no quiso hacer caso a Mahruq desoyendo sus consejos y creyendo que quien pretendía ocupar su puesto era precisamente él. Por eso fue presa de los comentarios del momento y se dejó llevar por las ideas que Othman le había hecho llegar dictando que Mahruq fuese asesinado.
De ese modo Othman logró quitarse de en medio a Mahruq, el hombre de confianza de Muhammad IV, un 6 de noviembre. Así su camino quedaba libre para poder influir más en un sultán al que cuentan las malas lenguas que cuatro años después acabaría también matando apoyando a nobles árabes de la época que no querían ver a Muhammad IV en un trono que creían que no le correspondía.

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