Tal día como hoy en 1570… Juan de Austria, hermano de Felipe II, inicia la expulsión de los moriscos en la Alpujarra

Con conquista de los Reyes Católicos de toda España una vez obtenida la llave de Granada de manos de Boabdil, la cultura cristiana que profesaban debía imponerse de algún modo en todo el territorio peninsular. Era finales del siglo XV y el XVI no sería distinto. Como hubo muchos musulmanes que lógicamente querían quedarse en la tierra en la que habían nacido, para evitar más enfrentamientos se les obligó  convertirse al cristianismo aunque mantuvieran costumbres del islam.

Sin embargo eso nunca convenció a algunos mandatarios de la época. Muchos tenían el convencimiento, con el apoyo de la Iglesia de aquel tiempo, de que si seguían manteniendo sus costumbres no podrían ser nunca cristianos. Dada la importancia que tenía entonces la religión en el mundo, aquella España no era distinta y hubo muchos intentos por “cristianizar” a los llamados moriscos.

De-Jeromín-a-D.-Juan-de-Austria

Durante el reinado de Carlos I (1516-1556) se pusieron en marcha diferentes iniciativas que pasaban por eso mismo, por acabar con la cultura de los musulmanes que se habían convertido forzosamente si no querían abandonar sus casas. Sin embargo el monarca nunca los aceptó porque siempre logró llegar a algún acuerdo con los moriscos que le cedían algún tipo de privilegio sobre todo en tierras.

Fue cuando Felipe II llegó al trono (1556) cuando las cosas cambiaron de pronto. Quienes llevaban más de setenta años transmitiendo de generación en generación la necesidad de convertir definitivamente al cristianismo a los moriscos, tuvieron por fin su recompensa. Pues Felipe II no se dejó embaucar por tierras o dinero y fue inflexible contra los moriscos que se rebelaron contra las intenciones cristianas.

Así fue como en 1568 la Alpujarra fue testigo de una guerra entre dos bandos muy cruel. Cristianos y musulmanes (ahora moriscos) reeditaron lo que había sido la batalla de cien años antes por la conquista de España y miles de personas cayeron por defender sus raíces culturales. Los moriscos, que estaban siendo perseguidos y torturados, lograron detener el avance de la obligada conversión ganando batallas en diferentes zonas del valle del Lecrín y la Alpujarra.

Hasta que llegó el 30 de noviembre de 1570. Aquel día Juan de Austria, hermano del rey Felipe II, fue enviado desde Granada para acabar de una vez con la rebelión morisca y hacer cumplir la cruel ley que habían creado contra ellos. Juan de Austria se colocó al frente de los cristianos y comandó una batalla que acabó siendo según los cronistas de la época, una de las más duras que se recuerdan entonces.

En aquella lucha perecieron tantos moriscos y cristianos que tuvo que terminar. Eso sí, ya en 1571 y con la certeza morisca de que o se convertían definitivamente, los harían esclavos de cristianos o serían deportados fuera del Reino de Granada como así sucedió con miles de ellos. Lo que se trataba de conseguir con ello era que los musulmanes definitivamente fueran cediendo en su cultura y dieran paso al cristianismo. Algo que se logró por aquella dispersión de la que fueron víctimas en una época en la que la religión importaba tanto como para iniciar batallas.

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