Cuando en el centro de Granada navegaban barcos medievales

Existe un lugar olvidado de la capital granadina que suelen conocer quienes viven cerca y que ya hablamos de él en el Bolardo. Nos referimos al Alcázar del Genil que se levanta al comienzo del Camino de Ronda cuando el Zaidín pierde su nombre. Este lugar, que guarda una sutil belleza árabe, encierra también una curiosidad que los historiadores a través del tiempo han ido desentrañando.

Hace no demasiado tiempo durante la construcción del metro de Granada cerca de este histórico edificio, se descubrieron cimientos que en teoría pertenecen al alcázar. Cimientos que daban fe de lo que algunos habían ido adelantando décadas antes: que el Alcázar del Genil era mucho más grande de lo que hoy vemos.

El desarrollo urbanístico y sobre todo el olvido enterraron parte de la infraestructura en una ciudad milenario que ahora se esfuerza por recordar lo que fue. Precisamente por eso recordamos una característica que el Alcázar del Genil tuvo tras su construcción por Ben Yusuf en el siglo XIII. En un delirio de grandeza, estos monarcas árabes quisieron dotar al lugar de algo muy especial.

Tan especial que construyeron a lo largo y ancho del alcázar un lago tan grande y con tanto calado que en él se pretendían representar auténticas batallas navales. No es un sueño, muchos escritos de la época y determinados historiadores coinciden en señalar que allí, en el Alcázar del Genil, “navegaban” barcos medievales aunque solo lo hicieran por la locura transitoria del monarca que quería verlos.

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