La leyenda del amor que acabó en matanza en Granada

De la siguiente historia hay muchas versiones. Nosotros contaremos la que más se ajusta a la realidad. Aunque todas tienen algo en común: la traición y el amor jugaron un papel clave. Lo que sucedió tuvo lugar en plena época de dominación musulmana de Granada y además en el corazón de la Alhambra, en una de las salas contiguas al Patio de los Leones. Pero antes de llegar ahí, hay que hablar del origen del drama.

Durante el reinado de Muley Hacén, padre de Boabdil, las intrigas palaciegas cada vez eran mayores. La presencia de los cristianos de los Reyes Católicos era un hecho muy cerca de las fronteras de Granada pues la Reconquista de la península Ibérica avanzaba con escasa oposición. Muley Hacén no estaba conforme con aquello y en lugar de tratar de vencer en algún frente que recuperase parte de la hegemonía árabe, prefería sentirse fuerte en casa. Sentirse fuerte en Granada.

Por eso todo lo que sucedía dentro de las murallas de la ciudad era objeto de escrutinio por parte de Muley Hacén. Y una de esas cosas que sucedió acabó costando una de las historias más dramáticas vividas en la Alhambra. Un joven de la familia de los Abencerrajes se arriesgó escalando un muro del monumento nazarí para poder ver de cerca a una de las hijas de la familia real de Muley Hacén. Algo que llegó a los oídos del propio emir provocando su enfado.

Como tan solo eso era suficiente para que Muley Hacén hiciese valer su condición de gobernante. Lo que interpretó como una afrenta del joven de los Abencerrajes acabó en tragedia. Muley Hacén mandó asesinar a 36 miembros de ese clan en la sala que antes mencionábamos junto al Patio de los Leones. Uno tras otro fallecieron y dejaron un río de sangre que según la leyenda llegó a cambiar el agua de la Fuente de los Leones por el líquido rojo.

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