Los braseros de cisco que calentaban a la Granada más humilde

Ha pasado mucho tiempo desde que era fácil ver estampas hogareñas en plena calle. Pues aunque Granada hoy en día se parece cada vez más a una urbe europea y urbanita, hace no demasiadas décadas, aunque sí muchas para quienes no se lo podrían imaginar, la ciudad y la provincia eran como una gran comunidad de vecinos. Con costumbres muy arraigadas y por qué no decirlo, peligrosas.

En la Granada del siglo XIX y XX, el frío era tan atroz como ahora. Hubo épocas con un invierno tan largo que bien podría parecerse a cualquier capítulo de la famosa ‘Juego de Tronos’. Por lo que había que pasar calor de alguna manera y costase lo que costase… aunque eso fuera la salud. Y por aquellos tiempos, lo más habitual era ver braseros de cisco. Hoy prácticamente desaparecidos por motivos obvios.

Los granadinos de aquel pasado utilizaban carbón vegetal a modo de brasero. Trozos de roble y encina que eran colocados en pirámide en un pequeño recipiente que se colocaba en el suelo de las casas tras haber quemado estos trozos de árbol. Lo que se conseguía con ello era que las ascuas mantuvieran el calor al entrar en contacto con el aire una vez el fuego se había consumido. Como se ve, era un proceso extremadamente peligroso por muchos motivos. Pero era el procedimiento más habitual para calentar a la Granada más humilde.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Verificación humana *