La última moda en Granada: echarse la siesta en el metro

El metropolitano de Granada acaba de anunciar que ya se han superado los tres millones de usuarios de este nuevo, fantástico, moderno y-por supuesto- cómodo transporte urbano. De hecho, es precisamente de su ‘comodidad‘ de lo que queremos hablar. El departamento de análisis de datos de El Bolardo ha estudiado concienzudamente el número de pasajeros que entran al Metro de Granada por horas. Hasta hace unas semanas, los tres ‘puntos calientes’ del día eran estos:

  • 7-8 am | Entrada media: 4.351 pasajeros
  • 14-15 pm | Entrada media: 5.633 pasajeros de media
  • 20-21 pm | Entrada media: 4.700 pasajeros de media

Hace 10 días, sin embargo, empezamos a notar un crecimiento destacado a las 16:13 horas. Ni un minuto más, ni un minuto menos. Justo a esa hora, la entrada media ha pasado de 817 pasajeros de media a la actual de 3.800. Un 465% más de entradas. ¿A qué se debe? Lo sabemos:

La siesta. Un selecto club de la siesta.

Miles de usuarios granadinos aprovechan la hora de la siesta para viajar en el metro. Hemos entrevista a uno de estos viajeros para saber sus motivaciones. Ha preferido permanecer en el anonimato, pero, sin duda, sus respuestas no dejan indiferente:

-¿Por qué lo haces? ¿Por qué la siesta en el metro de Granada?

-Mira, muy sencillo: por muy poco precio paso una hora tranquilo, sin que nadie me moleste. Además, estos sillones son rematadamente cómodos. Deberías probar.

-Pero, a ver, ¿por qué no en casa?

-Yo trabajo todo el día. Y volver a casa a comer es un latazo: ¿tú sabes cuánto tiempo se pierde en ir y volver? Pero claro, no me puedo echar la siesta en el trabajo, me mirarían mal. Así que un día me hablaron de las siestas en el metro y probé. Aquí nadie te juzga, eres libre, puedes dormir sin más. Y luego a seguir funcionando.

-Dice que le “hablaron” de las siestas. ¿Quién?

-No te lo puedo decir. Es como el Club de la Lucha. Los que estamos dentro no hablamos de los que estamos dentro. Por eso entenderás que esta entrevista sea anónima.

-Ya, ¿y los revisores?

-No hablamos del Club de la Lucha.

-¿Por qué a las 16:13?

-Es una hora mágica, un momento único. Los pioneros cuentan que el primer granadino que se echó la siesta lo hizo a las 16:13 horas y soñó con que llegaría el AVE. ¿Te imaginas una siesta en el AVE? Eso tenemos que probarlo. Tiene que llegar.

-¿Y qué pasará si sigue aumentando la gente que se echa siestas en el metro?

-Es una tragedia. Pero todo termina. La vida se abre paso, ya se nos ocurrirá algo. Después de todo, hemos estado años echando la siesta en los autobuses de línea y nadie se ha dado cuenta.

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