El espíritu atormentado que continúa vagando por la Chancillería

La muerte forma parte de la vida. En algún momento todos hemos de fallecer de un modo u otro para dejar paso a los que vienen. Pero la muerte puede manifestarse de múltiples maneras y algunas de ellas son tan escabrosas que siguen causando miedo en quienes son testigos de la misma. En Granada aún queda un espíritu errante que es incapaz de olvidar la muerte.

Pues él se encargaba de darla. De acabar con la vida de quienes la historia decía que debían partir de este mundo. Le llamaban Maestro Lorenzo y falleció hace tanto tiempo que hasta el propio tiempo parece haber desistido de saber contar los años que han pasado. Y sin embargo, él sigue vivo de algún modo. En pleno corazón de Granada, en la Real Chancillería de Plaza Nueva.

Allí, cuentan las crónicas y los testigos, permanece oculto en sus estancias el garrote vil que ajusticiaba a la peor calaña y a los pobres que tuvieran la mala fortuna de ser injustamente tratados por una España muy arcaica. Ellos morían a manos del garrote y el Maestro Lorenzo era el encargado de darles el golpe de gracia.

Quizá atormentado por las muertes que tuvo que provocar durante toda su vida, hay quienes aseguran que el espíritu de este hombre permanece muy vivo en este lugar. Que lo han visto y que su presencia insufla de miedo hasta al más descreído y valiente de cuantos hayan podido estar en este histórico edificio granadino.

 

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