El botellódromo de Granada pregunta triste si volverá a tener amigos

“Cada fin de semana esto era una fiesta y ahora ya no viene nadie” sostiene apesadumbrado

Gran
Después de casi una década siendo una de las señas de identidad granadinas, el botellódromo de Granada lleva tiempo viviendo un auténtico calvario. “Me he quedado sin amigos” sostiene el recinto ubicado junto a la Huerta del Rasillo. “Yo no sé qué va a ser de mí, me aburro mucho” añade.
Lo cierto es que la vida del botellódromo ha cambiado drásticamente tal y como él mismo defiende. Recuerda “los viejos tiempos de gloria” donde cada fin de semana “venían muchas personas a verme y esto era una fiesta y ahora…” relata con tristeza uno de los estandartes de la Granada contemporánea.
El botellódromo se pregunta diariamente qué hizo mal. A preguntas de El Bolardo no duda en que “tengo mucho cariño que dar, pero nadie me echa en falta”. Sus días de felicidad quedaron hace tiempo atrás. “No sé si he hecho algo mal y por eso la gente ya no me quiere pero de verdad, pido perdón si eso hace que vuelva a tener amigos” concluye el recinto.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Verificación humana *