Cuando los niños granadinos jugaban en las calles

Hoy nos ponemos nostálgicos y queremos viajar al pasado más divertido. Al que todos hemos vivido. Ese en el que cuando éramos apenas unos críos las calles del Albaicín, el Realejo o el centro eran un gran parque para jugar. Porque eso se hacía en la Granada antigua. Era fácil salir a pasear y encontrarse con una turba de niños que hacían de Reyes Católicos, la calle Oficios o la de Molinos un auténtico centro lúdico. Y no hacían falta grandes utensilios para pasárselo bien. Sobraban las ideas.

¿Una tiza? Pues se hacía la rayuela. ¿Unos tapones de botellas? Pues se jugaba a las chapas. Y así con una innumerable batería de juegos para todos los niños. Desde el pilla-pilla hasta el reloj, reloj pasando por niños más arriesgados jugando con neumáticos como si de sus propios coches se tratara. Todo era posible en la Granada infantil del siglo XX. A falta de posibilidades la imaginación era el verdadero poder. ¿Y tú? ¿Qué recuerdas de jugar en la calle?

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