La leyenda del laurel que salvó de la muerte a Isabel la Católica en Granada

La época de la Reconquista de la península Ibérica por parte de los Reyes Católicos ha regalado miles de historias para no olvidar. Entre ellas, algunas que conciernen directamente a la fortuna y al azar para haber permitido que todo terminara como lo hizo. En la leyenda que contamos en esta ocasión fue justo eso, la suerte, quien jugó un papel fundamental para salvar de la muerte a la mismísima reina Isabel la Católica.

Cuentan que en 1491, cuando la Reconquista estaba llegando a su final y los reyes sitiaban prácticamente Granada capital desde diferentes frentes, la reina Isabel la Católica se jugó su suerte por exceso de intrepidez. Porque la monarca no tuvo mejor idea que acercarse peligrosamente a la Granada de Boabdil para poder contemplar desde la lejanía si era cierto lo que las voces le decían sobre la belleza de la ciudad mora.

Tanto se acercó que en una escaramuza junto con sus soldados, la reina se descolgó de sus caballeros y se adentró en un huerto perteneciente al pequeño territorio que entonces ocupaba La Zubia. Allí pretendía ver Granada desde más cerca y lo logró. Pero también estuvo cerca de encontrar su final.

Porque caballeros musulmanes que se encontraban custodiando la zona, se percataron de que algo extraño sucedía en el huerto. Por lo que se acercaron a ver qué pasaba. Con el tiempo justo para que la reina Isabel encontrase cobijo en un laurel que estaba a pocos metros del lugar. Lo que le permitió ocultarse a ojos de sus enemigos y salvar su físico. Consciente de su fortuna, años después mandó construir en el lugar un templo que recordase la suerte que le había traído.

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