Cuando ver a personas fabricando cestos era habitual en la Granada de siempre

¡Cuánto hemos cambiado! Qué lejos ha quedado aquel tiempo en el que Granada era un lugar tan pequeño y especial que prácticamente todos sus vecinos se conocían. De ahí que la ciudad, hace algunas décadas, provocase que los granadinos vivieran estampas tan bonitas como la que acompaña a este artículo. Porque durante muchos años, la artesanía jugó un papel central en la vida diaria de Granada.

Como todos se conocían con todos, el espíritu de la capital era más similar al de un pueblo. Las casas permanecían abiertas en el centro, Albaicín o Realejo, y cientos de artistas de la artesanía invadían las calles fabricando in situ todo aquello que luego era útil para los vecinos. Desde cestos a guitarras. Plaza Nueva, Larga o Bibrambla eran testigos directos de una Granada tan bella y rural que parece mentira que hoy ya no exista de esa manera.

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