Un granadino sigue en el botellodrómo esperando a sus amigos desde hace 4 años

“¿Dónde están? Yo creo que ya están pasando” se preguntaba esta mañana Alberto Rodríguez. Él es un granadino tenaz, con paciencia y acostumbrado a que sus amigos lleguen tarde, aunque quizá no tanto. Porque este joven de 29 años lleva la friolera de 4 esperando a que alguno de sus colegas se digne a aparecer en el lugar en el que habían quedado.
“Habíamos quedado a las nueve en el Bote y yo creo que ya llegan tarde” argumenta Rodríguez. Porque lo cierto es que sí, habían quedado a esa hora, pero en 2014. Año y medio antes de que el botellódromo fuese clausurado definitivamente dejando a este granadino esperando dentro.
De hecho, el joven ha querido publicar en redes sociales su descontento por lo sucedido, pero sin perder de vista que “está feo irse por si aparecen”. Lo que no sabe es que la mitad de sus amigos ya no se acuerdan de él y la otra ya no vive en Granada.

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