Un joven granadino teme presentar su novia a sus padres porque ella es sevillana

“No me atrevo, tío, no me atrevo”. Esa frase se repite cientos de veces en la cabeza de Julián, un joven granadino que no se atreve a confesarle a su familia que se ha enamorado de una sevillana. Y lo que es peor, que dicha sevillana es su novia. Aunque le ha dado vueltas a la idea de contarles de mil maneras su relación, no se atreve.

El principal motivo por el que Julián no se atreve a confirmar que su novia es sevillana es que “mis padres son más granaínos que Miguel Ríos”, confiesa. No en vano, “son de los comen salaíllas y se enfadan si alguien les pide saladillas”. Es más, en alguna ocasión han hablado de que en “Sevilla sobran los sevillanos”.

Pero el amor ha podido con todo. Julián no ha podido evitar que sus sentimientos hacia su chica florecieran por más que se autoconvencía de que “no puedo salir con una sevillana, esto es un ultraje a mi familia”. Sin embargo, mientras se piensa cómo decírselo, va camino de llevar un año saliendo con ella.

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